Es una continua angustia la que sobrepasa todos mis pensamientos.
Cada segundo que transcurre sin hacer nada, apareces tu de la nada, enseñándome momentos que pudieron ser distintos, recordándome lo que siento por ti, haciéndome ver que te he perdido...
Nada se puede equiparar a este desasosiego, pues me he separado de mi estro, de mi ardiente inspiración, de aquel a quien amaba, de mi único amor...
Días pasan y días mueren. Se van apagando los sentimientos en mi, pasando de ser positivos a negativos, de ser felices a ser tristes, de recordarte con cariño, a hacerlo odiando cada parte de ti.
Mueren deseos, ilusiones, sueños y pesadillas; mueren esperanzas, muere la osadía con la que empecé a conocerte un día.
Maldito día aquel, que sin control alguno, cautivaste mis instintos y los llevaste directamente a ti, para luego, alejarlos de momento y enterrarlos en lo más profundo del océano y en elevarlos en lo más alto del cielo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario